Algo es banal cuando se considera intrascendente, vulgar o de
poca importancia.
Hace tiempo escuché hablar de la “presunción de
banalidad” a José Antonio Rodríguez (JAR),
de la agencia de Social Media Lewis&Carroll.
Es una de las agencias españolas que
más me ha cautivado por su profesionalidad y capacidad de conectar con las
necesidades del cliente, y JAR es un profesional de referencia en esto del Social Media Marketing.
Me decía JAR algo así como: “En muchos
casos de mi día a día profesional, me encuentro preparando y presentando
proyectos, elaborando estrategias y afinando planes de acción para clientes de
diverso tipo, organizaciones de variado calibre o negocios de diversos sectores
económicos. Y no son pocos los casos en los que la presencia 2.0, la presencia
y participación en el entorno Social Media, se ve como una necesidad, pero no
como un valor. Se asume que hay que entrar, pero no se percibe el valor que
aporta el hacerlo. Se duda de qué aportar porque se desconoce qué se podrá
conseguir. Es decir, que esto de estar en las redes sociales es necesario pero
no importante”.
Hay mucha experiencia y una gran dosis de
realismo en esas palabras. La presencia en redes y medios sociales y la
participación en comunidades virtuales no es algo baladí, que pueda dejarse en
manos de la improvisación. Detrás de toda acción ha de haber un motivo y un
plan.
Son muchos los casos de empresas y
organizaciones que acuden con la presunción de banalidad y escepticismo al
mundo 2.0, que pretenden estar porque hay que estar y que, una vez que prueban,
descubren el potencial y la importancia de una estrategia online y del trabajo
constante y planificado en Internet.
Hacer marketing en Internet, y en especial
en redes y medios sociales, requiere un motivo, herramientas adecuadas, un
plan, constancia, y, sobre todo, evitar caer en la trampa de pensar que el
mundo online es intrascendente aunque necesario.
Si somos capaces de enfocar nuestra acción
online como algo integrado en nuestra estrategia empresarial y modelo de
negocio, y damos una oportunidad al mundo 2.0, es muy probable que el
resultado, el impacto en el negocio y la satisfacción que obtengamos nos hagan
pensar que el retorno de la inversión es muy superior a lo que inicialmente
hubiésemos previsto. Y ojo, debemos ser conscientes de que, muchas veces, el
retorno financiero llegará después del retorno no financiero.
Quienes trabajamos en el ámbito de la
estrategia de marketing, descubrimos en las empresas y organizaciones cada vez
menos presunción de banalidad y más apuesta decidida por el valor que aporta lo
online. ¿Cuál es su caso?, ¿qué tipo de apuesta hace por el mundo online?,
¿online por necesidad o como valor?



Muchas gracias por la parte que me toca, amigo mio.
ResponderEliminarAbrazos.
JAR
Es de justicia. Buen trabajo!
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